El ruego de los latidos

Sexta escena que se recupera del olvido pasado, de las acciones inequivocas que a la larga van forjando la secuencia de sus propias súplicas predestinadas a lo etéreo. Sol de rebeldes fragancias intermitentes, quiere subir con cada tono por los muelles de su cerrado ojo dormido, y continua la víspera, y son otros los implicados, nunca fueron invitados; al principio se quería preservar la luz de las almas que se desean, pero intervienen los signos, interviene la duda y el recuerdo de las heridas, intentando multiplicar las lesiones, las calaveras de doce meses que apretujan en torno a esa llama azul.
En medio de la reunión alguien clama por la cordura, casi nadie puede reconocerle, es el noble de los sentimientos, tan maltratado por sus amigas las circunstancias y perseguido por los abogados de sus decisiones. El ritual parece detenerse un instante cuando la décima luna se posa en la región más alta del occidente que queda al sur, y en ese contar de los segundos cimentados, es cuando el color de las sombras empieza a desvanecer, algunas comienzan a murmurar y a preguntar cual será el próximo paso, el salto puede ser revertido?, el navegante de nuevo pierde su mapa y debe tomar decisiones a ciegas, el ve dos luces, pero sabe que una es perfectamente cohercible...

Traza de nuevo una estela zigzagueante con su dedo indice derecho, y pide retornar.

Comentarios

Luxia dijo…
Chimico!!! Donde andas?? chingao!!! Reportate. Ayer estabamos en el zacas recordandote. Saludos