Carcel temporal

Camila descendió caminando hasta llegar de nuevo a Caracas. La montaña a su espalda refleja la impetuosidad de su carácter.
-Aló.
-Camila, tenemos que hablar. Estoy muy confundido y tengo miedo de tomar una decisión equivocada.
Se arrepiente de no haber visto el número antes de atender y cuelga. Su semblante pasa inalterado entre los demás deportistas que se descansan a la entrada.
-Aló.
-Camila, tenemos que hablar…
Un escalofrío corrió por su espalda. Recuerda haber apagado el teléfono. Otra vez ve a los deportistas. Camila no advierte que, a las cinco de la tarde, se callaron todos los relojes.

Comentarios

Thai dijo…
Su carcel es el silencio encapsulada en sorderas y soledades selectivas??? (no es terapia espejo CONSTE) :)