Vienen los ecos

A tu cama llevo la renovada calma de los días pesados, a veces es afortunado el que vive y siente lo terribles que podemos ser, pero no te levantes aún de allí, sigue tendida, incómoda, aún no muestres tu sonrisa, no es lo que busco, prefiero que me cuentes lo que fuiste, lo que fuimos hace pocas horas, en los momentos de semi-conciencia, las palabras, todo un discurso en serie y que parecia estar fríamente dispuesto para llevarnos hasta el presente, y ni siquiera fue un exceso.
A tu cama llevo el final de todo, el comienzo del ciclo, mis horas dedicadas con mis manos al trabajo que esperabas, a la recompensa del astío. Por eso te ofrezco de nuevo, tu desayuno favorito.

Comentarios