Tus legitimadas preocupaciones

A la vuelta de la habitación están los amigos comunes reunidos, entre sonrisas y confesiones de los tantos años que han pasado y que no lastiman las dudas de tantas espectativas que se fueron al piso.

Tu, entretanto, carcomiendo sutilmente tus dedos, con la inquietud en la mirada, con la impaciencia acostumbrada de ser una vez más quién edite el dictámen de mis pasos desencaminados. Es tu mirada, es tu forma de ver que aún mi destino no te refleja mi felicidad, y tu propia vida, tu propio compromiso son las barreras que te distraen incluso de pensar en mis posibilidades.

Levemente te vas a cercando, un comentario de mirada desviada me invita a una conversación discreta en la habitación que pudiera estar disponible, y ese aire de complicidad nos conduce rápidamente al sitio y al ambiente donde solo nuestras voces se pueden entender.

-Me preocupas.
-Lo sé, no tienes ni que decirlo.

Pero los días se fueron, la historia reescribió nuestros independientes finales, y continúa tercamente planteando los epílogos. Solo restan los días de la cosecha, donde ambos sin ninguna envidia podremos compartir ese exito que desde hace tiempo estaba escrito, y que nuestras manos vuelven a retomar.

Comentarios

Anónimo dijo…
Algo... eres dos de las cosas que quedan intactas de mi... te mando un abrazote y si no te veo FELIZ NAVIDAD