Zeptem en Miguel

Despacio se separan los párpados que en la mañana buscan esconderse de la luz. Un minuto más; los sueños parecen libertar las barreras tangibles, y en esa incertidumbre de las letras que se cambian de intención cada 24 horas, nace gradualmente la esperanza de lo menos deseado.
Tic tac. Tic tac. La peor marca, el grupo de segundos que revelan imágenes de tonos atenuados, con las nubes transparentes del cielo profundamente azulado. Tiernas brisas, tierno calor que atenta desaparecer en cada sombra. Y los pasos no cesan; harán círculos, nuevos caminos o retornos, pero no pueden cesar.
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